CASO REAL: Un alumno de 2º de la ESO, presenta escasa motivación a la hora de continuar con sus estudios, no sabe a qué le gustaría dedicarse en un futuro ni presenta interés a la hora de descubrirlo. Desde hace algunos meses el profesor ha detectado un gran número de faltas de asistencia.
MODELO CLÍNICO
En primer lugar, el tutor deja dicho caso en manos del orientador, sin implicarse demasiado en la situación por la que está pasando dicho alumno. El alumno (previamente convencido por el tutor), acude al despacho del orientador, Una vez que el alumno comenta su situación, el orientador concreta una cita para entrevistar al alumno con el fin de encontrar la causa del desinterés generalizado que dicho infante presenta en el ámbito académico. Una vez llevada a cabo la entrevista, el orientador emite un juicio (diagnóstico) con el fin de trabajar en el origen que ha dado lugar a dicho problema. Una vez que el orientador elabora el diagnóstico, se lo comunica al alumno, para que éste sea consciente de él; y de esta forma, el orientador pueda llevar a cabo el tratamiento adecuado para reducir o eliminar el "problema". Una vez finalizado el tratamiento, comenzará un seguimiento, con el fin de evaluar la eficacia que ha tenido el tratamiento aplicado por el orientador.
MODELO DE PROGRAMAS
Atendiendo el caso planteado desde dicho enfoque, se podría decir que el tutor comunica la situación al orientador, éste plantea el análisis de el contexto (en este caso, la clase) con el fin de detectar dicha necesidad en cualquiera de los alumnos. Una vez llevada a cabo un gran número de observaciones, el orientador, en función de las necesidades observadas plantea una serie de objetivos. Acorde a dichos objetivos, se plantean una serie de actividades que permitan alcanzarlos. Una vez que las actividades planificadas se consideran las acertadas, se llevan a cabo. Finalmente tendrá lugar el seguimiento y la evaluación de la eficacia del programa.
MODELO DE CONSULTA
Una vez que el tutor del alumno analiza detenidamente la situación, solicita la ayuda del orientador del centro, el cuál le proporcionará los medios para reducir o eliminar el problema del niño. Posteriormente, ambos profesionales elaboran un plan de acción que llevará consigo la ejecución de una serie de actividades que permitan trabajar la motivación y la orientación vocacional del alumno. Por último, se llevará a cabo un seguimiento del resultado obtenido con dichas actividades y su mantenimiento, así como una serie de sugerencias que el consultante deberá tener en cuenta a la hora de trabajar con el alumno. Dichas sugerencias son aportadas por el consultor.
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